Jan 05 2010
Popularmente se conoce a la impotencia a lo que los profesionales de la salud llaman disfunción eréctil, un término que define más claramente la naturaleza de esta alteración. La impotencia es la incapacidad persistente de lograr mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria.
Los factores que provocan la impotencia pueden tener muy distinto origen: psicológicos (depresión, estrés, tensión nerviosa); enfermedades neurológicas y traumatismos (esclerosis múltiple, traumatismo de columna vertebral o craneal, fractura de pelvis); mal funcionamiento de los nervios (diabetes, alcoholismo, cáncer de próstata, vejiga o recto); envejecimiento (las arterias pierden elasticidad); disminución del nivel de hormonas masculinas (consumo de medicamentos o drogas); enfermedades crónicas (insuficiencia hepática o renal)…
La erección, además, puede alcanzar la impotencia cuando la sangre que llega al pene es insuficiente debido a alguna enfermedad de las arterias. Las causas para que las arterias puedan volverse rígidas, disminuir de calibre y convertirse en arterioscleróticas son el elevado nivel del colesterol en sangre, la diabetes, el hábito de fumar, la hipertensión arterial y los traumatismos en la región pélvica.
Tratamientos contra la impotencia
No solo existen tratamientos farmacológicos y quirúrgicos para la impotencia sexual. Hay estudios que demuestran que con consultas tempranas se corrigen los factores asociados. Existen dos tratamientos para la impotencia naturales, uno que propone bajar el colesterol y otro que recomienda aumentar el ejercicio y bajar el sobrepeso.


