Apr 01 2010
La impotencia sexual en el hombre ha sido, y aún sigue siendo objeto de análisis para las diferentes corrientes y especialistas. Según estudios realizados a nivel mundial, la impotencia sexual en el hombre es uno de los 5 miedos que más sufre la raza masculina, acompañados del temor al desempeño, la eyaculación precoz, el tamaño del pene, y la vejez.
Según definiciones técnicas, podemos decir que la impotencia sexual en el hombre consiste en la incapacidad de poner el pene erecto. Paradójicamente es el mismo temor lo que ocasiona la impotencia sexual en los hombres. En la actualidad, la sexología ha desterrado el término impotencia. Se dice que lo más apropiado sería hablar de: disfunción eréctil, ya que el término impotencia acepta muchas variedades: esta puede ser completa, parcial, situacional, ocasional.
El término “impotencia” sexual masculina se asoció siempre, más allá de la deficiencia a nivel genital, con debilidad de carácter e incapacidad personal. A la inversa, la palabra “potencia” desbordó su significado sexual para connotar autoridad, eficiencia y fortaleza. De tal manera que el paciente afectado de un problema de disfunción, además del menoscabo sexual, era afectado, y lo es aún, en su condición de persona.
Según los especialistas, las cuestiones psicológicas suelen tener mayor injerencia y peso en la impotencia sexual del hombre, que las físicas. La impotencia sexual en el hombre conlleva para el hombre un comportamiento depresivo y una desvalorización de si mismo. En casi todas las culturas y grupos sociales, gran parte de la autoestima varonil se basa en la capacidad de erección, por lo que la mayor parte de los hombres reaccionan con profunda consternación ante este tipo de problemas, siendo frecuente la aparición de trastornos depresivos y la pérdida de la autoestima.

